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Máscaras ebrias



En el entrevero
me fui
al sur de mi sombra
liviano
casi sin corazón,
tibio
mendigo
entre tantas personas
distraídas
y apareció el norte
con otro sol
historias sin fantasmas
pisos altos para ver
ese aire acondicionado
un camino ebrio
para que no se note tanto
el maquillaje,
porque muy adentro
profundo
el sur latía
y debajo de la mueca
mordida
expectante
la furia crecía
indignada
por ese miedo
que anuló mi destino
y cegó mi infancia
hasta encontrar la memoria
las huellas pisadas
apreciadas
para empezar la búsqueda,
la impasible búsqueda
en los escombros del sur.

Cuando me decidí a ser poesía

Del libro Sur Esa palabrita -  Publicado en Octubre 2014
Audiotexto leído por: Luis Garibotti


Cuando me decidí a ser poesía

Un día me dije:
sé poesía.
Para entender las palabras
formadas
divididas
apoltronadas en huesos, y fui poesía.
Fui poesía con ese
cuchillo envuelto en trapos
con la invisible irritación
vencida
la mirada cerrada
las heridas crujientes
la representación ausente, y fui poesía.
Fui poesía borracho
amante
quieto de confusión
entre cientos
con las frases sarpullidas
como erupciones,
como un niño con fiebre.
Fui poesía con la invisible
forma de mis venas
una marca de tinta
una roseta egipcia.
Busqué como tantos
el acertijo,
desdoblé el pensamiento, y fui poesía.
Fui poesía sentida
como un amasijo de barro
como un paredón de fábrica,
lugares para decir
esparcir
la resistencia del verbo.
Fui poesía sonora
papeles con signos
eternos escritos anegados
regalados
pequeños detalles de amor
como boletos perdidos
con esa fibra tierna
de letras y consonantes
hospitalarias.
Fui poesía con el diario
plegado
bajo el brazo
en un tren dormido
con caras cercanas
amistosas
tan comunes en la historia.
Soy poesía
entonces
con el indeleble hilo
entre el hombre y la palabra.

Alejandro Nevio Lemos


Rojo morado

Libro Sur Esa palabrita

Audio: Mario Vaena  

Rojo morado

Un Tilo tremendo
fondeado
en la medianera del sur
estira las ramas
alarga los brotes nuevos
seduce a la Mora
vecina
se enredan las hojas
juegan en el aire
bailan con el Pampero
intercambian esencias
y maduran sus frutos.
Una noche
caída de noviembre
a hurtadillas
trepé la luna
para subir al Tilo.
Enlazado
en las ramas más fuertes
robé esas frutas
para dejar mi boca
rojo morado,
y entre tantos perfumes
fui testigo infinito
de tanto amor.


Alejandro Nevio Lemos

Nevio


Libro: Sur Esa palabrita

Audio: Luis Garibotti 





Nevio

Todavía recuerdo tus ojos
caídos de siesta
saciados de nevadas
tan parecidos a los míos
tristes,
algo tan tuyo que me dio sentido.
Todavía recuerdo tus manos
llenas de humo ronco
compañeras
de tus charlas y consejos
abiertas
desprendidas
entre el pan y la ternura.
Todavía recuerdo tu trabajo
esa minuciosa tarea
de vencer el miedo a morir
de remediar el cuerpo con el alma
o viceversa
de armar tejido
para empaparnos de país
de mirar adentro del surco
y entender el paradigma contradictorio
de los valores humanos.
También recuerdo tu voz
cascada
tu talante
maravillosamente claro
para expresar
una caricia
o cuando revelaste
aquella profunda intención
final
de acompañar tu trayecto
y nos quedamos juntos.
Recuerdo tu letra
insondable
tu firma vigorosa
y el vértigo de tu interior,
tu pelo, tus cejas.
Todavía te siento cerca
con tu risa de tos
con tus pasos pesados
despejados,
una calidez inteligente.
Y tu ceguera,
también,
tan parecida a la mía.


Alejandro Nevio Lemos

Al fin nos encontramos

Libro Sur Esa palabrita

Poema: Al fin nos encontramos
Audio  leído por: Luis Garibotti



Al fin nos encontramos

Después de tantas vueltas
al círculo
todavía no está definido
el camino
todavía no está
sin embargo,
hay una señal infinita
que ciñe el lazo
aclara la mañana
y avanza la textura
para delinear el concepto
de la construcción
de cada presente,
de cada instante vivido
de esos pasos por seguir
y acordar juntos
el sentido de la libertad
el maravilloso sentido de la libertad
entre las nuestras
todas
distintas pupilas.

Alejandro Nevio Lemos

Sur



Del Libro Sur Esa palabrita


audio del poema:  Sur

Recitado por Alejandro Nevio Lemos

 
Sur

De niño
me refregué de sur los ojos,
perduré en la cicatriz
del suburbio
con pelota de goma,
había barro y reventones
y Perón siempre volvía.
Era el tiempo de las veredas
con olor a trabajo
paredón de fábrica
mate y charla
sueños de país.
Ahora que soy pájaro
y vuelo con este traje
incómodo
de hombre con huesos,
con la lucha diaria
y con el mismo sol
de aquella tarde de Alsina
que me vio crecer,
miro esos tiempos
frecuentados
y se sigue inundando de sur
el alma
con esta rabiosa fuerza.
Si bien ya se fueron algunos
compañeros
y se llenó el cielo
el aire
de tantos pibes abiertos
generosos
con los brazos certeramente preparados
para hallar el rumbo
el definitivo rumbo
de seguir buscando
siempre.

Esa palabrita delicada


Del libro Sur Esa palabrita
Audio por Tom Lupo 
http://www.ivoox.com/esa-palabrita-delicada-audios-mp3_rf_3896931_1.html

Parece pequeño
mínimo
(el problema indescifrable).
Estoy buscando
me falta una palabra
esa palabra con sentido
o sentida
esa forma exacta
precisa
como si fuera Macedonio,
simplemente inundó el mar
con una voz,
o Costantini,
que las decía al oído,
o pequeñitas
diminutas,
como los huesitos
de Juan Gelman,
mi entrañable Juan.
¿Dónde estará esa palabra?
Algo que ilumine
condense
algo sencillo que alivie
la madrugada estéril
una condena de espera
otro instante sin luz.
Para abrir el centro
expiar la furia
y dejar mudas
a todas esas otras
palabritas danzantes
y aparezca sola
diáfana
delicada
esa palabra.
Algo así como: pájaro.


Alejandro Lemos

Estadísticas



Del libro Sur Esa palabrita

Tenía cinco pesos
y la leche salía nueve,
pensó en pedir el resto,
aunque
ella sabía las respuestas:
de cada diez, cuatro
moverían la cabeza,
algo parecido a un no.
Dos, la putearían
sin mirarla.
Otros dos fingirían,
como en sus orgasmos;
que no tienen plata.
Uno le diría
que vaya a trabajar
o la aconsejaría,
en definitiva sería lo mismo.
Por último,
uno le daría
con cara de santo
o de pena.
Entre dientes apostaba
jugando con el frío
entre las piernas.
Rogaba entonces
que el primero del azar
fuera el último.


Nietos



Del libro Sur Esa palabrita
Audio del poema recitado por Alejandro Lemos

 
¿Cómo serán los ojos de mi nieto
y por qué surco se humedecerán sus mejillas?
¿De qué forma se abrirá la boca de mi nieta
para mostrar la belleza de sus labios sonrientes?
¿Cómo haré para reconocerlos entre tanta multitud de almas
que se miran insistentes cada día?
Aquí estoy
esperándote
mirando una foto vencida,
apretando un sencillo manojo
de recuerdos
sostenidos en la memoria
que aparecen con cada latido.
Enhebro mi mirada gastada
imagino seres libres
cocino cada noche
pensando que tocarán el timbre.
Me voy a dormir
dibujando
un rostro parecido a mi historia
a mis ancestros
a tantos que lucharon y como yo
no encuentran la mirada que buscan.
Hay unos ojos
en este instante
que miran un punto fijo
un diminuto lugar en el horizonte
que coincide plenamente
con el cielo de mis pasos.
Lo sabremos
con total certeza sabremos
que tus manos son iguales a las mías
que tu espalda nada en el río
con la misma fuerza que la mía
que mis sandalias ya son tuyas
y que mi amor anida para siempre
junto al tuyo.


Alejandro Lemos


Lectura poema Nietos 8 de diciembre 2015.
Acto-Homenaje a los 12 de la Santa Cruz

Ayer caminé (24 de marzo)



Del libro Sur Esa palabrita

Cuando llegué
me abrí paso
con bocanadas de vida
mis huellas indiscretas
tocaron sensibles las miles de otras
que sostuvieron presencias.
Tambores y redoblantes
atravesaron mi cuerpo
en la oscilación del aire.
Toda la energía
vestida de música
entre el pueblo estremecido
y la masa y el grito
y miles de personas
juntos
con la voz al cielo
una vez más
no las dejamos solas.
Un petardo perdido
me hizo ver
hermanos en comunidad
la vida por andar
la tierra por sembrar
y la justicia por llegar.


Alejandro Lemos
25 de Marzo de 2012

Mañana caminaré (24 de marzo)




Del libro Sur Esa palabrita

Mañana caminaré
una vez más
para que mi cuerpo recorra
la memoria
desde mis pies libres
sin grilletes
desde mi piel sana
lejos de heridas,
entre tantos estaré
buscando un grito
arrullando una visión
mirando la justicia
a los ojos.
Mañana caminaré
como muchos
con Las Madres
con los pasos firmes
serenos
la mirada abierta
compañera,
y con el murmullo
de sentir
los nombres
entre todos.


Alejandro Lemos
23 de Marzo de 2012

Una sensación sentida



Del libro Sur Esa palabrita


Primero apareció una sensación
un instante de luz
efímero
como el farol del minero.
Se movió incesante
entre entrañas de recuerdos
dolido de dolor
expectante de amor.
Buscó en lo íntimo
una cara entre las presencias,
una voz pensada
un nombre ya desaparecido.
Como una emoción firme
avanzó por el pecho
se apretó
y floreció titubeante
hasta mi garganta.
Allí se estancó.
Amaneció en un grito
¡treintamil gritos!
encerrados
en una imagen tierna
de un niño con su mirada
en la calle
sentado en el bordillo
de la vereda
como esperando un viento del Sur.
Una pelota perdida
aparece
en el fondo del camino,
una realidad celebrada
une la historia.
No hay otra emoción
que la misma sensación profunda
de encontrar la verdad.


30 de Octubre de 2011